AMAYA RIVAS
Despierta a la Diosa que ya eres.
El retorno a tu naturaleza divina.
En el corazón del templo de Dendera, el más sagrado que el antiguo Egipto jamás erigió, existía un espacio donde lo humano y lo divino se fundían en un solo aliento.
El mammisi. La cámara del nacimiento sagrado.
Allí se reunían siete mujeres.
Iniciadas en los misterios más profundos de Hathor.
La Única, la Sin Par, diosa del amor, de la música y de la danza, que habitaba en el sicomoro sagrado y recibía a las almas en el umbral del otro mundo.
Las llamaban Las Venerables.
Las Perfectas, Bellas y Ensortijadas.
Al frente de ellas, una superiora portaba en su mano un cetro de papiro, símbolo de su linaje, de su autoridad, de un conocimiento que no se heredaba por sangre sino por iniciación.
Eran siete porque ese número siempre perteneció a lo femenino. A lo sagrado. A lo que no se explica, se siente.
LA COFRADÍA DE LAS SIETE HATHOR
Un círculo de mujeres que guardaban el fuego de la diosa en el cuerpo, en la voz, en la mirada, en cada ritual que celebraban dentro de esas paredes de piedra dorada.
Ese fuego nunca se apagó.
Sigue buscando a las mujeres que están listas para portarlo.
✦ EL ORIGEN ✦
Los egipcios lo sabían.
Hathor es una diosa que se recuerda.
Fue ella quien sostuvo el espejo sagrado ante las mujeres del Nilo, para que por fin pudieran ver lo que siempre habían sido.
Divinas. Completas.
Oro.
Era el sistro en sus manos, ese instrumento sagrado cuyo sonido no se escucha con los oídos, sino con el alma.
Cada nota era un recordatorio:
eres sagrada. eres bella. eres poderosa.
No como afirmación. Como verdad.
Los sacerdotes de Dendera la conocían como:
"La dama de oro"
dueña del cielo, de la tierra y de todo lo que existe entre los dos.
La que danza.
La que ama sin pedir permiso.
La que abraza lo perdido y lo devuelve a la luz.
HATHOR
es mucho más que una experiencia.
Es un rito de iniciación para aquellas mujeres que desean conectar con el placer, elevar su energía femenina dejando un legado.
Nueve cámaras sagradas, progresivas, que se abren una a una como las puertas del templo de Dendera.
Y cuando llegues al final, no habrás aprendido quién eres.
Lo habrás recordado.
✦ Sueñas con cruzar un umbral del que no quieres volver, porque al otro lado está la versión de ti que siempre supo que existía.
✦ Anhelas habitar tu cuerpo como el templo más bello que jamás haya conocido.
✦ Sueñas con pertenecer a un círculo de mujeres que no necesitan explicarse entre ellas, porque todas han atravesado el mismo portal.
✦ Deseas sentir la abundancia como tu estado natural.
✦ Quieres vivir tu feminidad como un acto de poder, de placer y de devoción sagrada.
✦ Deseas ser la mujer que entra a una habitación y lo cambia todo sin decir una sola palabra.
✦ Anhelas brillar desde una soberanía tan profunda que nadie pueda apagar, ni siquiera tu misma.
✦ Deseas ser una de las siete. Una guardiana. Una sacerdotisa. Una de las que el templo de Dendera nunca olvidó.

HATHOR
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